Faltaba poco para las 16 del martes último. A esa hora, el calor era agobiante en la ciudad de Córdoba. Axel Maico González (24) acababa de salir de la rotisería de Agustín Garzón al 4600, de barrio Acosta. Su patrón, Gonzalo Ramos (43), le dijo que se subiera a la camioneta así lo alcanzaba hasta su casa, ubicada en la misma zona de la ciudad de Córdoba. Pero, a las tres cuadras, González le pidió que frenara: tenía sed y había visto una canilla en la pared de un lavadero ubicado en la esquina de Garzón y Ramos Mejía.
El joven abrió el grifo, se agachó a tomar agua y casi de inmediato cayó al suelo, mientras comenzaba a tener convulsiones. Cuando llegó la Policía y un servicio de emergencias, una vecina aún intentaba reanimarlo. Durante media hora, continuaron con las maniobras. Pero ya no había nada por hacer para devolverlo a la vida: González murió electrocutado.


























